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Ecosistestemas costeros
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Sobre la carretera
y el puerto de Tribugá Propuesta del Consejo Comunitario General del municipio de Nuquí - Los Riscales, jurídicamente respaldado en la Resolución No. 002206 del 4 de diciembre de 2002, firmada por el Gerente General del Instituto Colombiano de la Reforma Agraria -INCORA- en uso de sus facultades legales y reglamentarias y en desarrollo de las atribuciones contenidas en los artículos 11 de la ley 70 de 1.993 y 17 y 29 del decreto 1745 de 1.995 que establece al Consejo Comunitario como la máxima autoridad en el territorio colectivo. Presentación
Este documento debe ser motivo de estudio para que todas las mujeres y hombres de la comunidad puedan hacer sus aportes y sugerencias de manera que la mayor parte de la población podamos tener una posición común por los menos en los aspectos de mayor importancia para el bienestar de nuestra comunidad, nuestro municipio, y el estado nuestro territorio colectivo y los recursos que nos ofrece. Esperamos que en las familias, escuelas y colegios, así como en foros, reuniones, organizaciones, instituciones se le dé un estudio detenido a nuestra posición y a otras propuestas con el fin de que la comunidad asuma este proceso con información clara y suficiente. Por favor no duden en hacernos llegar sus aportes escritos a la sede de los Riscales en Nuquí en el barrio La Unión y por correo electrónico losriscales@tdg-pacifico.org. Atentamente Junta Directiva Los Riscales Lo que decimos los dueños de casa Respetar a los dueños de casa En los tiempos ya pasados en que en las escuelas y las familias se enseñaba el respeto, si uno tenia que entrar por la casa de otro uno decía: “permiso”. Y cuando el dueño decía: “siga” o, “bien pueda” o “adelante” o “está en su casa” uno respondía “gracias” y seguía. Hoy esas costumbres amables se han perdido y se ha instalado en nuestro país la arbitrariedad y el irrespeto. Van a remodelar la casa y los dueños no sabemos nada Los habitantes del territorio colectivo de las comunidades negras de Nuquí nos hemos enterado por la prensa hablada y escrita de que los bogotanos y los del eje cafetero y los quibdoseños (con ayuda de los venezolanos, los japoneses o los norteamericanos o el Banco Mundial ¿o de quién?, no sabemos) van a hacer un puerto en nuestros manglares y playas, van a hacer una carretera que cruza por nuestros bosques. Ni una nota oficial ha llegado al Consejo Comunitario de las comunidades negras, ni a la Alcaldía Municipal, ni al Consejo Municipal ni a nadie. Es una mala señal para comenzar; no es elegante que hagan planes de remodelar nuestra casa sin tener siquiera la decencia de avisarnos. Nuestras palabras salen de la ley y la gente Seguimos creyendo en la posibilidad de que en Colombia, (a pesar de la impunidad del 98%) los dirigentes, empezando por el presidente y sus ministros den ejemplo de respeto a ley. La constitución nos reconoce no como un estorbo al progreso del país sino como una riqueza étnica y cultural. Con la ley y la gente construimos nuestras palabras. Con la gente apreciamos la tierra en la que hemos vivido, un paraíso terrenal que nos ha dado para comer y ser muy felices durante muchos años. Sabemos que está de moda encementar el paraíso. A nosotros nos gusta el paraíso que tenemos, con tigre y todo. Para muchos eso es salvajismo, atraso, falta de progreso, para nosotros eso no es así. Nuestra etnia, nuestra cultura ven las cosas así y la Constitución de este país exige respetarla. A nosotros nos gusta un mar con mucho pescado, un manglar con mucha piangua, un aire con muchas aves y un monte con muchos animales, maderas, medicinas, alimentos. Aprendimos a no quitarle a otros la tierra, la comida y la paz. Tampoco queremos que lo hagan con nosotros. La ley 70 dice que nuestro territorio es nuestro y que somos nosotros los que decidimos sobre él. Esperamos que esa ley será respetada. Nuestra gente y las leyes de todos los colombianos merecemos respeto. Nosotros lo damos, queremos recibirlo. No hay una sola manera de progresar La cumbre sobre pobreza y ambiente ¿Qué es progresar? Se realizó hace seis meses la segunda conferencia mundial sobre la pobreza y el ambiente en el planeta. El representante del país de más progreso en el mundo fue silbado, abucheado por todos los demás países. Por qué? Porque el progreso no es el que más bombas atómicas tengan, más basura haga y más montes, aguas y aires acabe. Tampoco es el que menos colabore con el progreso de los más pobres. Entonces quiere decir que ni siquiera todos los países desarrollados del mundo creen que haya una única manera de progresar. Tenemos una distinta visión del progreso Si a los habitantes nos explican que el manglar de Tribugá, el más grande de este golfo, del que salen los peces pequeños que alimentan los riscales de todo el municipio de Nuquí, será encementado tal vez no le veríamos tan bueno. Si a los habitantes nos explican que los manglares y playas se llenarán de aceite y gasolina que matará o envenenará la piangua y otros seres vivos entonces no lo veríamos tan bueno. No lo veríamos tan bueno si todos supiéramos que en Buenaventura toda esa gran riqueza que pasa por el puerto desde otras naciones lejanas no impide que la mayoría de la población de Buenaventura padezca hambre, falta de agua, de salud, no tenga comida, pesca, educación, trabajo. Dentro de cien años los chocoanos nos lamentaremos así: Una carretera y un puerto se pueden hacer bien o mal La carretera y el puerto se pueden hacer con el concierto de los habitantes o contra ellos La carretera y el puerto se van a hacer así sea por encima de nosotros. Eso ya es comenzar mal. El único foro de conversación sobre la carretera y el puerto de Nuquí no es Nueva York o Bogotá, Pereira o Quibdo. El Foro más importante es Nuquí y la última de sus playas. Ese foro no debe ser visto con recelo sino que debe ser convocado, apoyado, alimentado con información veraz y financiado. Lo decimos nosotros y lo dice la ley. Una carretera y un puerto se pueden hacer técnicamente bien hechos o mal hechos En el país es muy común que una carretera se desvíe para que valorice las tierras de los amigos de los que toman las decisiones, carreteras que tienen peraltes al contrario, pavimentos que duran dos meses, muelles que se caen en dos años, puentes que se caen el día de la inauguración, acueductos y represas donde no hay agua suficiente, hasta puentes donde no hay río. No queremos eso; si se van a hacer obras que se hagan bien. No queremos que después de dañar el manglar y gastar miles de millones de pesos se diga que no era el sitio correcto para un puerto. Que hay demasiadas corrientes marinas que trasladan arenas que en una noche acaban con el puerto. Que hubo mucha tala de bosque y los taludes dejaron caer millones de toneladas de tierra (como sucedió en Cupica) y se llenó de tierra el puerto y ya no sirve. Que el río Tribugá perdió su cauce y se secó su ensenada. No queremos eso. Es muy común que se roben la plata En el país es muy común que se roben la plata, que cobren cosas de mala calidad como si fueran de primera, que no le paguen a los trabajadores, que digan que van a hacer una cosa y luego hagan otra, que paguen comisiones fabulosas a intermediarios, que incluso maten para poder robar, comisionistas que comprar muy barato a la gente local y venden caro a la obra. También hay funcionarios y políticos que aprueban obras a sabiendas de que no van a servir para nada, pero son un buen motivo para robar. No queremos eso. Es importante que si se va a hacer una carretera y un puerto se hagan bien, se emplee el dinero bien y que si no hay plata para hacer una cosa bien hecha, mejor ni empezarla. Es muy común que las obras se queden a mitad de camino En el país hay carreteras, muelles, estadios, acueductos y toda clase de obras empezadas deteriorándose y dejando un mensaje de improvisación y despilfarro. No queremos eso. O hay forma de hacer las cosas bien y terminarlas o mejor ni empezarlas. Una carretera y un puerto deben ser distintas de una invasión En el país muchas obras han significado sacar a la gente de su tierra Donde hoy pasa la carretera Tumaco-Pasto vivía gente negra. Hoy esas tierras tienen palma africana y la gente sobra. Los antiguos dueños dieron su tierra por dos centavos. Hoy piden limosna en la carretera, andan de mendigos en Tumaco, roban y malviven. En la represa de Calima vivían campesinos. Después de la represa sólo hay gente rica de Cali. Aguas arriba de la represa de Urrá muchos indígenas antes dueños hoy son mendigos en Tierralta y Medellín. La mayoría de las grandes obras atraen a inversionistas que pagan a los nativos sus tierras a precios bajos y hacen el gran negocio. No queremos eso. Queremos seguir en nuestra tierra. En el país muchas obras han significado mayor violencia Muchas obras no han traído ni progreso ni paz. Sólo han sido motivo para atraer grupos armados. No queremos eso. En el país las grandes obras no ocupan a la gente local La mayoría de obras que se hacen se hacen con ingenieros y técnicos de afuera. Algunas obras traen incluso a sus obreros desde afuera. No queremos eso. Queremos que la construcción y el mantenimiento de la carretera y el puerto sean trabajos de la gente de aquí (Nuquí, Bahía Solano, Juradó, Pie de Pató). Los derechos de las comunidades les han sido reconocidos de manera tan torpe o malintencionada que han tenido un efecto contrario al que buscaban Las compensaciones económicas y la participación social se han usado como pretexto para dar un golpe mortal a las comunidades. En muchos el dinero ha circulado en torno a los procesos de participación y las comunidades se han dividido a veces de manera violenta lo que las ha debilitado como es el caso de los Emberas del Sinú con la represa de Urrá. En muchas ocasiones se han entregado compensaciones económicas que han hecho que la gente termine en el alcohol, la disolución social, la perdida de la seguridad alimentaria, la perdida de la cohesión social, el deterioro cultural. No queremos eso. Grandes obras llevan a la perdida de la cultura y el territorio El ingreso a la región de cantidades de personas de afuera, en ocasiones el flujo desmesurado de dinero, el enganche de los jóvenes en las obras y su posterior migración cuando las obras terminan significan un corte generacional radical que hace peligrar la continuidad de la cultura local. No queremos eso. Una carretera y un puerto deben ser distintas de una tragedia ecológica Muchas obras han empobrecido a la naturaleza y al país y al mundo La extracción
de oro ha dañado millones de hectáreas de bosque y ha
inutilizado millones de hectáreas de tierra útil para
otros fines. Ha contaminado con mercurio y no ha dejado riqueza en la
zona de su actuación. Muchas carreteras dañan el bosque
de la trocha donde se hace, el bosque de los lados.
Las carreteras han sido el factor más importante para que se den frentes de colonización. Los ejemplos abundan. Los frentes de colonización han significado la destrucción de los bosques. Al final los que tumban en el monte no tienen como quedarse y venden barato a otros que les compran y meten ganado. En la región la cobertura vegetal es se mantiene en mas de un 80% y hay un parque natural. El peligro de extinción de ecosistemas y especies únicas es total. En el país se considera como un éxito toda destrucción de un paraíso natural Estamos convencidos que a largo plazo el país le hubiera sacado mucho mas dinero, prestigio, diversidad y paz a preservar nuestro paraíso en Nuquí que a acabarlo. Y eso por una razón: cada vez quedan en el mundo menos paraísos ambientales y cada vez la gente está dispuesta a pagar mucho mas por estar en ellos. En el África muchísimos propietarios han ganado mucho más manteniendo reservas naturales que si hubieran hecho fincas ganaderas. En Venezuela muchas fincas de los Llanos Orientales le dejan al león puma parte de sus vacas y cobran por ver los animales silvestres. Las fincas cafeteras pudieron salvarse con el turismo porque no se destruyeron las casas viejas que tienen y que les dan su encanto. Cómo se hacen las cosas bien La cultura de nuestra gente y la ley colombiana tienen las herramientas La ley colombiana permite y obliga a participar Las leyes obligan a los funcionarios e invitan a los ciudadanos a participar. La ley 70 de 1993: Protege el territorio colectivo, la identidad cultural y la igualdad de los ciudadanos frente al resto de la sociedad, (Art. 1) la protección de los recursos naturales, (Art. 3). La propiedad colectiva debe ser ejercida según la función social y ecológica de la propiedad conforme al articulo 58 de la constitución política (Art. 20). El gobierno destinará las partidas necesarias para que la comunidad pueda mantener las aguas, proteger los ecosistemas, conservar las especies de fauna y flora amenazadas (Art. 21). las comunidades negras participarán en el diseño, elaboración y evaluación de los estudios de impacto ambiental, socioeconómico y cultural sobre los proyectos que se pretendan adelantar en el área (art44). Los planes y programas de desarrollo deben hacerse con participación de los representantes de las comunidades (Art. 49). En áreas de amortiguación de parques naturales se desarrollaran con las comunidades modelos adecuados de producción. (Art. 53). El gobierno podrá hacer traslados presupuestales y empréstitos para cumplir con esta ley (Art. 64). La Constitución Nacional: Todas las personas tienen derecho a gozar de un ambiente sano. La ley garantizará la participación de la comunidad en las decisiones que puedan afectarlas. Es deber del estado proteger la diversidad e integridad del ambiente, conservar las áreas de especial importancia ecológica y fomentar la educación para el logro de estos fines” (Art. 79). El estado “debe prevenir y controlar los factores de deterioro ambiental, imponer las sanciones legales y exigir la reparación de los daños causados.” (Art. 80). La ley 21
de 1991: Conferencia de Durban: Esta conferencia se pronuncia sobre la discriminación, el racismo y las formas conexas. Mecanismos legales de participación Las organizaciones
y personas de las comunidades negras tenemos las siguientes herramientas
e instituciones para la participación y la defensa Nuestra propuesta es creativa, legal, decidida y firme No se trata solamente de construcciones de ingeniería. Debe haber también ingeniería social y ambiental 1. El proyecto de la carretera y puerto debe incluir entre sus costos todas las acciones de prevención, compensación, mitigación, atención, regalías e indemnizaciones. No puede alegarse que estas tareas incrementan indebidamente los costos. Se va a hacer una obra en un territorio colectivo de una etnia protegida por la ley y en zona de amortiguación de un Parque Nacional Natural. Las labores de mitigación y protección significan efectivamente un costo mayor de la obra que debe estar presupuestados al lado de los demás costos de ingeniería. 2. Conforme a lo anterior el diseño de la obra debe incluir una propuesta integral en la cual se camine desde el escenario actual sin puerto y sin carretera a uno con puerto y carretera donde la gente, la cultura, el territorio y ojalá los recursos naturales estén en las mejores condiciones que materialmente sea posible lograr. Una propuesta que no tenga este nivel de integralidad será considerada una obra de improvisación y despilfarro desde su inicio. 3. Los entes del gobierno que están al frente del proceso deben comprometerse a que, aparte de lo previsto en las obras, comprometerán al gobierno para que cumpla los compromisos políticos y presupuestales que le encomienda la Ley 70 de 1993. Este punto es irrenunciable en la negociación ya que la integralidad del la cultura y el territorio lo hacen inclaudicable. 4. Toda persona externa que participe en el proceso de construcción de carretera y puerto deberá pasar por un proceso de capacitación e información que signifique que esta trabajando dentro de territorios colectivos de comunidades negras y comunidades indígenas, que tiene frente a sí los valores de la diversidad cultural y biológica y que está en la zona de amortiguación de un Parque Nacional Natural y que debe comportarse de conformidad con ello. Esa persona firmará una carta de compromiso y será carnetizada y reportada a las autoridades del territorio colectivo. Para estas personas la caza, la pesca y la extracción de cualquier material vegetal o animal estará claramente reglamentada. Para que sea una obra de progreso y no una invasión 1. La apertura de la brecha de carretera Nuquí-Las Animas se iniciará desde Nuquí. De lo contrario el territorio colectivo corre el riesgo de ser colonizado desde el interior del país. Eso implica que la maquinaria debe ingresar a Nuquí por agua desde Buenaventura o desde el Canal de Panamá. 2. Una vez lista la brecha de la carretera el ingreso a la región estará sujeto a restricciones y la permanencia en ella estará sujeta a permiso. Se estudiará la conveniencia de instaurar algo similar a la carta ocre al estilo de San Andrés y Providencia. 3. Antes del inicio de cualquier obra el territorio colectivo de las comunidades negras de Nuquí estará completamente alinderado cercado y con avisos que lo identifiquen. En el lugar de ingreso de la carretera al territorio colectivo habrá un reten gestionado por la policía nacional, la autoridad del territorio colectivo y la autoridad ambiental.
Para evitar la tragedia ecológica total 1. La carretera debe ser una ecovía lo que implica tener muy en cuenta todos los elementos como las pendientes, el ancho de la brecha, la estrategia de botadura de tierra, las mallas, puentes y embudos de protección de fauna. Los requisitos para participar en la licitación deben incluir en la experiencia empresarial una experiencia en este aspecto o por lo menos una propuesta detallada al respecto. Una propuesta de ingeniería convencional que no tenga los criterios de ecovía debe ser rechazada. El criterio de ecovía debe estar presente en el diseño, en la ejecución de la obra y en el funcionamiento y mantenimiento de la obra. 2. El proceso de construcción debe estar acompañado de un proceso de rescate ambiental de fauna, flora y valores arqueológicos siguiendo las pautas internacionales al respecto. 3. Las únicas
construcciones que se pueden hacer en el interior del territorio colectivo
son los campamentos necesarios para la construcción Una vez que
la vía esté lista estos campamentos se entregarán
al Consejos comunitarios para convertirlos en campamentos de ecoturismo
y de cuidado del territorio colectivo. 4. El manglar de Tribugá debe ser preservado al menos en su tercera parte lo que quiere decir que por lo menos 500 hectáreas de manglar deben ser alinderadas y consideradas intocables en el proyecto y hacia el futuro con la finalidad de mantener parcialmente la oferta regional de peces y defender los taludes del efecto erosivo de la marea y el tráfico de embarcaciones. 5. Las compensaciones recibidas por el terreno de la carretera y por deterioro producido por la construcción de la carretera y el puerto irán a un fondo, parte del cual se dedicará para que el consejo comunitario pueda comprará la tierra de nativos que deseen vender. Para que el control de la economía no pase a manos externas 1. Antes del inicio de las obras deberá establecerse un plan de compensaciones económicas globales que permita una inversión social económica significativa para garantizar que el nivel de bienestar del conjunto de la población local se elevará. 2. Se hará un mejoramiento de sistemas de agua potable y saneamiento ambiental, comunicación, educación, electricidad, teléfono y televisión en todos los corregimientos. 3. Antes del inicio de las obras se reorganizará completamente el sistema educativo local (equipo, personal, instalaciones, programas, pasantías y becas) para que responda de manera precisa a necesidades manejos técnicos como: a. Manejo
de procesos de comunicación: internet, canal local de TV. Emisora
local, periódico y reportería local. Comunicación
4. Plan de Seguridad alimentaria, ingreso y empleo a. Seguridad
alimentaria. Conservación de semillas nativas. Asesoría
técnica para lograr producción de comida sin tóxicos,
Programa de fincas agroecológicas. Programas de trapiches y molino
de arroz Nuquí. Retirar los barcos camaroneros arrastreros a
3 kilómetros de la playa y modernizar la flota pesquera local. Tribugá: pasado, presente y futuro Huyendo de la esclavitud por 1805 llegaron un conjunto de personas a una isla llamada La Punta, perdida entre el mar, el cielo y la selva. Los señores y señoras Ezequiel Hurtado, Zacarías Dávila Rosso, Consolación Murillo, Maria Concha Moreno y Juan Emeterio Murillo con sus manos e ingenio reconstruyeron su vida, fundaron un pueblo y establecieron un pacto de respeto mutuo con la selva sacando lo necesario para vivir sin destruirla, pensando siempre en las generaciones venideras, con la experiencia y conocimiento ancestral que guardamos en nuestra memoria, implantamos la agricultura para el pan coger, construimos viviendas, labramos embarcaciones para nuestra transporte y comunicación. Hoy nuevamente por los apetitos de los intereses cruzados del hombre blanco que quiere sacar dinero de cualquier manera se amenaza nuestro habitat, su riqueza humana, cultural y biológica y los espacios como las playas, el manglar, el monte, el bosque, los esteros, las quebradas. Los peces y animales son nuestros compañeros y testigos de alegrías y tristezas en muchos siglos de convivencia. Hoy casi cien años después, otra esclavitud impide que los descendientes de los tribugaseños de 1805 puedan mantener sus relaciones familiares y sociales. Los descendientes de esas personas que hace dos siglos vinieron huyendo de las esclavitud de la guerra, hoy son obligados a salir de su lugar por otra nueva guerra a la que se suma el peligro de desarraigo que traen las grandes obras de ingeniería como la carretera y el puerto. Desarraigo que será mayor todavía si, como en este caso, no se cuenta con la gente que es dueña del territorio. |
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